Nutrición consciente: las seis emociones básicas

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Maite Iglesias

Periodista, licenciada en Comunicación Social, Universidad Diego Portales.

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Nutrición consciente: las seis emociones básicas

En 1972, el psicólogo estadounidense, Paul Ekman, determinó seis emociones básicas y sus respectivas expresiones faciales. Además, según sus investigaciones, determinó que eran una experiencia universal en prácticamente todas las culturas. ¿Conoces cuáles son? Te las contamos y describimos aquí, en E-Care.

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En 1972, el psicólogo estadounidense, Paul Ekman, determinó seis emociones básicas y sus respectivas expresiones faciales. Además, según sus investigaciones, determinó que eran una experiencia universal en prácticamente todas las culturas. ¿Conoces cuáles son? Te las contamos y describimos aquí, en E-Care.

 

¿Sabías que el 70% de lo que comunicamos a diario corresponde a la comunicación no verbal? Cuando hablamos de ésta, nos referimos a todo aquello que transmitimos sin pronunciar una sola palabra. Se trata de gestos, posturas corporales, expresiones faciales y miradas por medio de los cuales podemos expresar nuestras emociones y estados de ánimo.

Antiguamente la creencia era que las expresiones faciales de las emociones estaban determinadas por la cultura, que era algo que las personas aprendían de su entorno cultural y las integraban en sus gestos. Para comprobarlo, Ekman decidió viajar a un lugar como Papúa Nueva Guinea y estudiar las expresiones faciales de los integrantes de la tribu Fore, quienes vivían apartados de la sociedad. A pesar de que la tribu no se había expuesto nunca a otras culturas exteriores, Ekman comprobó que eran capaces de identificar las emociones de las personas que aparecían en su fotografía simplemente con fijarse en las expresiones faciales.

 

Ekman descubrió que las expresiones faciales son algo intercultural, y durante la investigación comprobó que existe una serie de expresiones que se dan tanto en culturas del mundo occidental como del oriental. Esta lista de expresiones básicas fue publicada en 1972 y son la alegría, miedo, ira, sorpresa, asco y tristeza.

 

  • Alegría:

La alegría es, de todas las emociones básicas, la más positiva: está asociada de manera directa con el placer y la felicidad. Con este estado emocional se incentiva la acción y sirve de recompensa para aquellas conductas beneficiosas para uno mismo. Cuando realizamos una acción que satisface una meta, es cuando se dispara la alegría, y gracias a ello esa conducta se repetirá para volver a vivir esa sensación de placer.

A nivel fisiológico nos encontramos con un aumento de la tasa cardíaca y un mayor ritmo respiratorio. Además, en la química cerebral nos encontramos con una mayor liberación de endorfinas y dopamina.

 

  • Miedo:

El miedo es la emoción más estudiada en los animales y en el ser humano. Es un estado emocional negativo o aversivo con una activación muy elevada que incita la evitación y el escape de situaciones peligrosas. Cuando tienes esta emoción sientes una gran tensión, junto a una preocupación por la propia seguridad y salud. La actividad cardíaca se dispara y la actividad respiratoria se acelera, produciendo una respiración superficial e irregular.

 

  • Ira:

La ira es el sentimiento que emerge cuando la persona se ve sometida a situaciones que le producen frustración o que le resultan aversivas. Se refleja en un sentimiento de enfado, irritabilidad o indignación cuando se es lastimado u ofendido.

A nivel fisiológico, observamos un aumento de la actividad cardíaca, el tono muscular y la amplitud respiratoria. Además, de un aumento significativo de la adrenalina en sangre, que a su vez aumentará la tensión cognitiva.

 

  • Sorpresa:

La sorpresa se puede definir como una reacción causada por algo imprevisto, novedoso o extraño. La función de la sorpresa es vaciar nuestra memoria a corto plazo -la que se encarga del almacenamiento y manipulación temporal de la información- toda actividad residual, para hacer frente al estímulo imprevisto. Por lo tanto, este estado activa los procesos atencionales, junto con la conducta de exploración y la curiosidad.

Ante esta emoción, nos encontramos con una desaceleración de la frecuencia cardíaca y un aumento del tono muscular y la amplitud respiratoria.

 

  • Asco:

El asco es una de las emociones básicas que se conocen desde los trabajos de Charles Darwin acerca de la emoción animal. Esta se caracteriza por una sensación de repulsión o evitación ante la posibilidad, real o imaginaria, de ingerir una sustancia nociva para nuestro cuerpo. Asimismo, con el tiempo, esta emoción se ha tomado también un carácter social, rechazando aquellos estímulos sociales que consideramos tóxicos.

Los efectos fisiológicos centrales son la aparición de diversos malestares gastrointestinales acompañados de náuseas. Además, observamos un aumento general de la activación; visible a través del aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria, conductancia de la piel y tensión muscular.

 

  • Tristeza:

Dentro de las emociones básicas, la tristeza es la que encarna una mayor negatividad. Esta emoción se caracteriza por un decaimiento del estado de ánimo y una reducción significativa en su nivel de actividad cognitiva y conductual. La función de la tristeza es actuar en situaciones donde el sujeto se encuentra impotente o no puede llevar a cabo ninguna actuación directa para solucionar aquello que le apena. Por ello, la tristeza a nivel fisiológico baja el nivel de actividad, con el objetivo de economizar recursos y evitar que hagamos esfuerzos innecesarios.

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