Diego Urzúa es un chileno de 24 años que domina la pelota como muy pocos lo hacen. No se dedica al fútbol, sino al Freestyle, una disciplina que se caracteriza por la habilidad absoluta con el balón.

Llueve como pocas veces en Buenos Aires y en el estadio Monumental de River Plate hay más de 61 mil personas a la espera de la final de la Copa Libertadores 2015 entre el equipo local y Tigres de México. Minuto 45, los equipos se van al entretiempo con el marcador a favor de los trasandinos y, mientras esto sucede, en la cancha se prepara otra final: la del Mundial de Freestyle Football.

Esa noche de agosto no solo fue importante para el equipo millonario -que levantó su tercera Copa Libertadores-, también lo fue para Diego Urzúa, un chileno de 21 años, que se coronó campeón del mundo en Freestyle Football frente a dos grandes ídolos de la disciplina: el mexicano Guillermo Mondragón y el colombiano Miguel Valencia. “De ese momento recuerdo muy poco: que el estadio me abucheó por ser de Chile y que después de mi presentación, levantaron un cartel con mi nombre. Cuando llegué al hotel tomé el peso de lo que estaba pasando y también me di cuenta de cómo a partir de ese día mi vida como deportista iba a cambiar totalmente”, recuerda.

Según lo libros, esta disciplina es “la expresión corporal a través del balón”, pero para Diego es mucho más que eso: es un todo, es su desconexión y motivación. Sin embargo, para contar esta historia, debemos remontarnos a las calles de Renca, donde Diego todos los días después del colegio se instalaba a realizar trucos en los semáforos junto a su pelota. Con un entorno familiar y social difícil, desde pequeño buscó un refugio que lo ayudara a superar todos esos “malos momentos” que vivió durante su infancia, y esa protección la encontró primero en el baby fútbol y luego en el Freestyle.

“Un día conocí a alguien que realizaba trucos con el balón y me llamó la atención. Le pedí que me enseñara y empecé a practicar los que eran más fáciles. Después unos amigos saliendo del colegio me convencieron para hacer trucos en el semáforo, me fue bien, recibí dinero y los invité a tomar un helado. Así fue como empecé a mejorar y de un grupo de Freestyle me invitaron a entrenar con ellos y hacer eventos para mostrar lo que yo hacía”, cuenta Diego.

 

Desde ese momento en que conociste el Freestyle, ¿cómo ha influido en tu vida esta disciplina?

No hay día que no pueda pensar en esto, que no piense en alguna combinación o en algún truco. Es mi desconexión del entorno, donde solo necesito música y un balón. Además, esta disciplina me ha entregado muchos valores que ahora me caracterizan, como la personalidad y seguridad. Yo era muy tímido al principio y con el tiempo he desarrollado mucha seguridad, no solo en el Freestyle, sino que también en mi vida cotidiana.

 

¿Qué te apasiona del Freestyle Football?

Muchas cosas, pero principalmente la alegría de poder realizar algún truco o combinación que estuve horas entrenando. Esa alegría y esa satisfacción son únicas. También la frustración al no poder hacer algunas cosas; puede sonar un poco contradictorio, pero eso también te motiva a no parar y a lograrlo.

 

¿Qué esperas para este año? 

Quiero mejorar mi rendimiento en todos los torneos internacionales que tuve el año pasado. Ser considerado un buen deportista a nivel mundial y formarme como un profesional en mi carrera de preparador físico.

 

¿Qué partido le quieres sacar a Energy en tus entrenamientos y preparación? 

Encuentro que los Gimnasios Energy poseen una gran infraestructura, tanto en salas como en máquinas de musculación. Me gustaría poder utilizar estas instalaciones para poder mejorar mi rendimiento en el Freestyle, ya que cuento con el estudio y conocimiento. También me gustaría utilizar las salas para realizar realidad de juego y como son lugares cerrados, me sirven mucho para concentrarme.

 

Diego este 2018 se incorporó a nuestro Team Energy de deportistas por su talento, perseverancia y Energía. Desde ya le deseamos todo el éxito en sus proyectos y sabemos que tiene la aptitud y magia necesaria para seguir rompiéndola con el Freestyle Football.

 

¡Bienvenido a Energy!